Los locos años 20

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Mujeres (VII)

La decimotercera Duquesa de Alba inspiró a grandes   artistas y personalidades de su época, y su poder de  seducción se ha mantenido vivo a lo largo de los siglos, quizás por su extravagante personalidad o quizás por su fascinante relación con sus coetáneos.

Goya la pintó en varias ocasiones, y tanto el cuadro como el estilo han sido versioneados con frecuencia. A la izquierda, versión en cartón-piedra, debajo el cuadro original de Goya.
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Mujeres (VI)

En la Península Ibérica podemos presumir de varios ejemplos de personajes femeninos que, por las representaciones que han llegado a nuestros días, debieron ostentar una gran influencia en la sociedad. Prueba de ello es la enigmática “Dama de Elche”. Misteriosa y singular, sigue siendo en la actualidad inspiración de grandes artistas.

Mujeres (V)

¡¡Oh, la mujer!! La musa, el ideal de belleza, protagonista de tantas y tantas historias… La mujer fantástica, llena de mistero: hadas, sirenas… ¡tan lejos de la realidad!
En la época de los pintores como Klimt o Muchá (y nuestro querido Goya con sus “Majas”) las mujeres aparecían con vestimentas de mil colores y envueltas en misterio, pero sin derechos. Clara Campoamor fue decisiva en la conquista del derecho al voto de las mujeres hace apenas 78 años (en 1931) y sufrió escarnio por ello.

Mujeres (IV)

El ideal de belleza femenino ha llegado a tener representaciones de exquisita sofisticación, como es el caso de las famosas geishas. Lo que nunca ha quedado muy claro es quién decidía ese ideal.
Las geishas han ejercido siempre una poderosa fascinación en Occidente, aunque se dice que somos incapaces de comprender su peculiar situación. Se las ha considerado cortesanas, símbolos de una cultura machista y patriarcal, esclavas al servicio del hombre. Pero también es innegable que eran mujeres con acceso a una cultura y servicios impensables para sus coetáneas.

Mujeres (III)

Las brujas han sufrido a lo largo de la historia la misma dualidad que acompaña al género femenino. Han sido consideradas bendecidas y malditas, casi ángeles o hadas madrinas pero también hijas del demonio o concubinas de Lucifer. La figura del brujo nunca ha sido tan frecuente y su misma definición sólo hace referencia a su capacidad de practicar la magia, blanca o negra, mientras que las brujas, en femenino, ha tenido y tiene connotaciones esencialmente negativas.

Mujeres (II)

Siempre es interesante recrear en tres dimensiones una figura clavada en el imaginario colectivo en dos dimensiones.
Goya pintó en numerosas ocasiones a la Duquesa de Alba (la decimotercera, María del Pilar de Silva y etcétera). Este cuadro en concreto (pincha aquí para verlo) se titula tal cual, “La Duquesa de Alba” (1795) y no fue, desde luego, el más escandaloso (la identidad de la maja sigue sin estar establecida con certeza y periódicamente surgen argumentos en favor de una o de otra teoría).

Fue acusada de caprichosa, frívola, imprevisible, libertina… No fue una asesina, sino asesinada. Por orden de la reina. O esos fueron los rumores de su época ante su muerte a los cuarenta años. La exhumación en 1945 no despejó la duda y añadió una nueva: a la Duquesa le falta un pie.
En el caso de la Duquesa, las especulaciones respecto a su vida la dejan, amablemente, en excéntrica, sin la virulencia que sufrieron otras mujeres cuyas vidas bordearon lo establecido.

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